Autoestima saludable: cuidar a la vez que planteamos desafíos
Por qué la amabilidad en la comunicación con inteligencia emocional a veces no es suficiente
La mayoría de nosotros preferiría formar parte de un entorno en el que todo el mundo se llevara bien y trabajara en colaboración. Pero no siempre es así, ni siquiera en un colegio de alto rendimiento. ¿Qué ocurre cuando tenemos que transmitir un mensaje duro o dar a alguien una devolución difícil? ¿Cómo lo hacemos de forma ética, pero clara? ¿Cómo podemos además servir de ejemplo de esa habilidad a los estudiantes? La ponencia propondrá que una comunicación sobresaliente en el ámbito laboral incluye la capacidad de hacer esto, así como de elogiar y animar a los demás.
En su libro «Radical Candour», la destacada coach ejecutiva Kim Scott sostiene que la comunicación eficaz a veces requiere de la capacidad de mostrar interés personal, pero también de plantear retos con honestidad y de forma directa.
Cuando no podemos lograrlo en el entorno escolar, ya sea porque nos da miedo ofender a alguien —lo cual es comprensible— o porque nos hemos vuelto escépticos respecto a la posibilidad de lograr un cambio, la comunicación en el trabajo puede verse gravemente perjudicada. Esto afecta a los resultados tanto del personal como de los estudiantes.
Se trata, en gran medida, de una cuestión de autoestima: la que tenemos de nosotros mismos y la que tenemos de los demás. De hecho, una autoestima sana puede considerarse un ingrediente clave para construir centros educativos de excelencia.